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ESCUELA DE AVIACIÓN - UN CAPÍTULO APARTE

 

IX. Jorge Alejandro Newbery: estirpe argentino y porteño

José Carlos Corbatta

 

Lunes, 11 de septiembre de 2000

 

INTRODUCCION

En cierto modo, todos somos embajadores de nuestros hogares natales.

En mi caso el amor a la Patria es una virtud que me inculcó mi Padre desde mis primeros años. Así entendí que a mi Patria la hicieron mujeres y hombres que se entregaron por completo a su vocación, por ello descollaron y constituyen hoy también un emblema nacional a ostentar.

Es siempre necesario izar la bandera en nombre de nuestros héroes.

Las luces que se apagan en la actualidad, las mismas que no permiten ver a nuestros hombres de decisión la meta que beneficie a todos los argentinos por igual, en parte pueden avivarse y recuperar la propiedad de alumbrar, si se recuerda primero por dentro y todos recordamos después, lo que hemos sido gracias a los virtuosos exponentes de nuestro ser argentino. Los logros son verdaderos cuando son duraderos y fecundos.

El Ing. Jorge Alejandro Newbery, representa mucho del buen ser de los argentinos. Su pérdida no tendrá reposición, su pasta fue del ayer, del tiempo que pasó y que no volverá.

Es evidente que escribimos con tristeza en el corazón, porque la vida se lo llevó cuando nadie lo esperaba, porque la parca lo tomó en su ley en Los Tamarindos (Prov. de Mendoza), un 1° de Marzo de 1914. Murió haciendo lo que más sabía hacer: Vivir.

 

EL HOMBRE Y SU FAMILIA

Conforme la investigación del Comodoro Santos A. Domínguez Koch del "Instituto Argentino de Historia Aeronáutica Jorge Newbery" que da con el acta de bautismo de Jorge Alejandro Newbery, sabemos que nació el 27 de mayo de 1875 en la capital porteña, más precisamente en la calle Florida 251.

Sus padres fueron Dolores Malagarie y Ralph (Rodolfo) Newbery (Odontólogo de profesión), quienes se habían casado un 26 de julio de 1873 en la Ciudad de Buenos Aires. Respecto de Rodolfo Newbery, estuvo donde hay que estar: en un bando definido. Su sangre era de verdaderos conquistadores, su Sra. Madre llamada Rosa Purcell, era nieta del noveno barón de Lochmore y se desprendía del tronco directo del Emperador Carlomagno quien en el año 768 gobernó el reino franco junto a su hermano Carlomán. Carlomán murió en el año 771, por lo que Carlomagno se convirtió en el único rey.

Entonces conquistó Sajonia, Lombardía, Baviera y otras zonas al este y el oeste para ampliar su imperio. Así las cosas, de pequeño, Rodolfo conoció culturas y aprendió a ser diferente al resto de sus pares en edad y aspiraciones de lucha por la identidad personal. Rodolfo Newbery había nació en New York el 12 de Febrero de 1848, y rápidamente ocupó un lugar de protagonismo en la sociedad americana del norte especialmente del lado de los que sufrían las consecuencias de la esclavitud.

Fue adepto de Abraham Lincoln y comulgó con sus ideales de libertad, entendió que la lucha de los pueblos fue, es y será por la conquista de la Libertad. Así cuando Padre, deslumbró hasta a sus propios doce hijos con sus inquietudes de aventura y originalidad en la manera de plantear su postura de vida frente a la vida misma. Fue un viajero de nuestro Sur Argentino.

Es verdad que en nuestros Padres encontramos la llama que enciende las antorchas que nos guiarán por el resto de nuestras existencias. En parte nuestra trascendencia se debe a ellos y nuestro distinguido Ing. Jorge Alejandro Newbery fue un fiel embajador de su Familia, y de sus parientes colaterales o por afinidad: Vicente López y Planes y Remedios de Escalada de San Martín.

 

EL HOMBRE Y LA NIÑEZ

A la temprana edad de ocho años, conoció los Estados Unidos de Norte América al decir de la época. Con sus abuelos paternos recorrió las virtudes emblemáticas, turísticas y con otros integrantes de la familia, asistió a encuentros de disciplinas deportivas propias del país del norte.

Todo sirvió, nada para el orgullo vano, todo para el atesoramiento intelectual y futuro del Hombre que comparte un condominio con A. Saint Exupery en el cielo o en la Ciudad de Dios al decir de San Agustín.

Egresó de Bachiller en el Colegio Nacional de Buenos Aires a los quince años y comenzó luego su preparación para el futuro Ingeniero. Su Padre lo envió, nuevamente en 1891, a los Estados Unidos de Norte América para continuar sus estudios. Primero asistió a la Universidad de Cornell y posteriormente ingresó en el Drexel Institute (Filadelfia), donde asistió a las clases de Thomas Alva Edison (1847-1931), inventor por excelencia que desarrolló entre otras una práctica bombilla o foco eléctrico, un sistema generador de electricidad, un aparato para grabar sonidos y un proyector de películas. Es verdad que los maestros crean discípulos y que los profesores generan alumnos.

 

EL HOMBRE Y LA ELECTRICIDAD

Con el título de Ingeniero Electricista, regresó en el año 1895 a nuestra Reina del Plata. Ocupó el cargo de Jefe de la empresa Luz y Tracción del Río de la Plata. El 1896 ingresó a las Fuerzas Armadas, en la Marina de Guerra, como Ing. Electricista de Primera Clase, donde al cabo de dos años fue Sub-Inspector.

Por sus cualidades en la natación, es nombrado también, profesor en natación en la Marina.

El año 1900 lo situó como Director Gral. De Alumbrado de la Municipalidad de la Capital Federal. Hizo todo lo mejor para honrar su cargo. Continuamente buscó novedades en el aprovechamiento energético que incorporar a los procesos de fabricación y a la gestión municipal.

Era evidente su preparación cívica - institucional. Fue su trabajo más duradero. Cuatro años más tarde fue nombrado Prof. De Electromecánica de la Escuela Industrial de la Nación.

Fue también respetuoso de las originalidad ajena y del culto al respeto en amistad. No dejo de consultar a Thomas Alva Edison ni de desarrollar investigaciones recogidas en Francia (todo relativo a bombillas eléctricas). El fenómeno del petróleo lo cautivó y se incorporó al grupo de trabajo que presentó el tema: El Petróleo, como ponencia para el Congreso Científico Internacional Americano de Buenos Aires. Así junto a Justino C. Thierry, fue uno de los más compenetrados el en tema vinculado al oro negro.

 

EL HOMBRE Y EL TANGO

No dije, hasta ahora que mi Padre Don José Corbatta, también me inculcó un fino oído para la música de Buenos Aires y me parece oportuno, aunque sin los acordes sonoros, rememorar el momento que se vivía en la Reina del Plata en las primeras décadas del novecientos.

Su elegancia era descollante. Compositores han dedicado su tiempo a componer piezas musicales con letras que lo evocaron.

Así Roberto Firpo: " De pura sepa"; José A. Severino: "Un recuerdo a Newbery" y Eduardo Arolas: " Tu sueño" entre otros. Van entonces, otros dos tangos de mi flor:

CORRIENTES Y ESMERALDA:
Es una esquina de la Ciudad de Buenos Aires que lo vio pasar con una sonrisa eterna.

También es un Tango que lo recuerda con letra de Celedonio Esteban Flores y música de Francisco Nicolás Pracánico que dice así:

Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross,
y te dieron lustre las patotas bravas
allá por el año... novecientos dos...

Esquina porteña, tu rante canguela
se hace una mélange de caña, gin fizz,
pase inglés y monte, bacará y quiniela,
curdelas de grapa y loca de pris.

El Odeón se manda la Real Academia,
rebotando en tangos el viejo Pigall,
y se juega el resto la doliente anemia
que espera el tranvía para su arrabal.

De Esmeralda al norte, del lao de Retiro
franchutas papusas caen a la oración
al ligarse un viejo, si se pone a tiro,
gambeteando el lente que tira el botón.

En tu esquina un día, Milonguita, aquella
papirusa criolla que Linning cantó,
llevando un atado de ropa plebeya
al hombre tragedia tal vez encontró.

Te glosa en poemas Carlos de la Púa
y el pobre Contursi fue tu amigo fiel...
En tu esquina rea cualquier cacatúa
sueña con la pinta de Carlos Gardel.

Esquina porteña, este milonguero
te ofrece su afecto más hondo y cordial.
Cuando con la vida esté cero a cero,
te prometo el verso más rante y canero
para hacer el tango que te haga inmortal.

EL ARISTOCRATA ( EL SHUSHETA) con letra de Juan Carlos Cobián y música de Enrique Cadícamo que dice así:

Toda la calle Florida lo vio
con sus polainas, galera y bastón.

Dicen que fue allá por su juventud
un gran Don Juan del Buenos Aires de ayer
Engalanó la puerta del Jockey Club
y en el ojal siempre llevaba un clavel.

Toda la calle Florida lo vio
con sus polainas, galera y bastón.
Apellido distinguido
gran señor en las reuniones
por las damas suspiraba
y conquistaba sus corazones.

Y en las tardes de Palermo
en su coche se paseaba
y en procura de ensueño
iba el porteño, conquistador.

Toda la calle Florida lo vio
con sus polainas, galera y bastón.
EL HOMBRE Y EL BARON

Nuestro Hombre, frecuentó todos los sitios con el mismo talento puesto para recoger de la vida lo que se llevó: la gloria y el eterno recuerdo.

Desde el Jockey Club hasta el boliche de Hansen, de la lejana París hasta la esquina de Corrientes y Esmeralda. Desde la calle Florida, o las calles de mi barrio de Belgrano hasta el Círculo de armas. Siempre fue el símbolo del galán, del elegante, del duro con los duros y del blando en los momentos de ser blando, seguro frente a la institución: Mujer.

Daría muchos de mis años por compartir la experiencia de hablar, junto a mi Padre, con el Ing. Jorge Alejandro Newbery. Bueno estoy en determinada manera hablando con él de Él. Por eso me gusta la rica historia, la vivo.

 

EL HOMBRE Y EL DEPORTE

Para la época en deporte era algo muy poco usual, no obstante el Ing. Jorge Alejandro Newbery practicaba los practicaba casi todos. Natación, vuelo mecánico, automovilismo, esgrima, boxeo, boxeo francés, fútbol, motociclismo, vuelo en dirigible, remo, corredor pedestre, aviación, polo, aeroestación, hipismo y rugby, son deportes que practicó con calificado protagonismo.

En el Boxeo como zurdo, incursionó en líneas como el "savate" de origen francés con la particularidad del uso de los puños y los pies. De verdad que pegaba lindo, a veces por deporte y otras para defender lo justo frente a lo injusto.

En la lucha greco-romana igualó con el conocido Milo Zavattaro (luchador y dibujante). Se superó a sí mismo, con las marcas registradas por su avión, en cinco días tres veces: Record Sudamericano altura máxima 4400 mts.

Araca (cuidado) no era vulgar, la pelea era bien de bute (gran calidad), frente a algún diquero o farabute (fanfarrón). Purriá (podrá) ser por defender una garabita (muchacha) o una grela (mujer), que no quería sacar la chala (entregar su dinero), a favor de un canfli (proxeneta), antes de llegar al cotorro (habitación). El tema era no amurar (abandonar) al necesitado, al gomia (Amigo).

Él fue un pierna (diestro, experimentado y hábil), nunca le faltó un morlaco (peso, dinero o plata), era un taura (valentón) con los tauras (valentones). Minga (nada) un yurno (día) en contra de la ley.
Lengue (pañuelo al cuello) y leones (pantalones) y funche (sombrero) bien puestos.

En florete el 5 de Noviembre de 1905, vence y obtiene el 1er Premio en un certamen organizado por el Jockey Club. También venció en el certamen del año siguiente frente al Campeón de Francia.

La natación frente al Tigre Hotel casi le cuesta por una apuesta la vida.

 

EL HOMBRE Y LA AEROESTACION

Pasados los treinta años descubre la aeroestación y se cautiva con las conversaciones mantenida con Alberto Santos Dumont (1873-1932), aeronauta brasileño y constructor de dirigibles, nacido en Palmira (hoy Santos Dumont), estado de Minas Gerais. Por el 1897 realizó su primer intento de ascenso en un globo en la Ciudad de París. Al año siguiente lanzó con éxito un globo cilíndrico.

En 1901 ganó un premio por hacer volar su dirigible de 20,1 m de largo y 3,5 de diámetro con un propulsor accionado por un motor de gasolina de 4,5 caballos de vapor, entre Saint-Cloud y la Torre Eiffel (ida y vuelta en menos de una hora). En 1902 trató de cruzar el Mediterráneo en este dirigible pero cayó al mar. En 1909 construyó un monoplano al que puso el nombre de Demoiselle.

Así descubrió su horizonte. Un día de Navidad, de 1907 el cielo recibió un regalo que partió desde la Sociedad Sportiva Argentina.

Era "El Pampero" que lo llevaba por los aires en compañía de Aarón de Anchorena, de grandes bigotes y con una gorra grande sobre su cabeza por su parte vistió un traje oscuro y llevó un rancho (tipo de sombrero hecho en paja). Luego continuó con la conquista de las alturas y al anochecer, en territorio de nuestra hermana patria de la República del Uruguay, desde Conchillas, llega un telegrama que decía: Espléndido viaje.

Bajamos con todo éxito en el departamento de Colonia". Con el globo realizó diez ascensiones. La tragedia ocurrida con el globo, en donde perecieran su hermano Eduardo y el Sargento Romero, no lo desanimó.

Para ello levantará su espíritu de lucha en el Aero Club Argentino, siempre con su dirección hasta su desgraciada muerte.

En 1910 llegan exponentes de la aviación francesa, no pierde oportunidad para lograr captar todo lo que necesitará para adquirir una habilitación para pilotear.

Tras un corto período de entrenamiento, obtiene una licencia en el 1er. Aeródromo argentino de Villa Lugano. El 20 de Junio de 1910, obtuvo el título de piloto aviador que por vez primera se concedió en el país. No todo le resultó siempre fácil, pero siempre sobrellevó las complicaciones con altura y profesionalismo. Es una labor dura ser adelantado en las ideas, la moral y el estirpe Patrio.

 

EL HOMBRE Y LA ESCUELA DE AVIACION

Newbery parte de Tamarindos.

Toda una lucha para un logro tan necesario a los fines de la Soberanía Nacional en el Espacio Aéreo. Realmente un verdadero hecho nacional.

En Agosto de 1912, el entonces Pte. de la Nación Argentina, Dr. Roque Sáenz Peña por decreto crea la Escuela Militar de Aviación. Roque Sáenz Peña había nacido en Buenos Aires el 19 de Marzo de 1851, hijo del doctor Luis Sáenz Peña y de doña Cipriana Lahitte. En 1870 se matriculó en la Facultad de Derecho.

El día de la Patria del año 1913 en Buenos Aires y sobre el Hipódromo Nacional, cuatro aviones fueron ovacionados por el clamor del público que asistió al desfile.

Así teníamos aviación militar, otro de nuestros orgullos: nuestros Pilotos de aviación. ¿Alguna vez nos ocuparemos en recordar la multitud de buenos seres humanos que dio nuestra bendita Tierra Argentina? No obstante: ¿Cuándo imitaremos sus ejemplos de vida? Siempre hay tiempo, la Patria es como la Madre que siempre espera de sus hijos lo mejor.

El 12 de Noviembre de 1913, se designa a los Ingenieros Jorge A. Newbery y Alberto R. Mascías, por decreto, "primeros aviadores militares", y por "los patrióticos y desinteresados servicios que en la organización de la escuela Militar de Aviación han prestado y siguen prestando.."; quedando inscriptos 1° y 2°, respectivamente, en la nómina oficial del personal navegante de la aviación militar.

 

EL HOMBRE Y UNA MARCA MUNDIAL

El 10 de Febrero de 1914 su Morane Saulnier, con un motor de 80 caballos de fuerza, lo eleva en cercanías de El Palomar hasta los 6.225 mts de altura, registro con que bate el récord mundial de altura, que no es homologado por no haber sobrepasado en 150 metros la marca anterior en poderío francés.

 

EL HOMBRE Y EL PUEBLO

Es, fue y será un ídolo. Su recuerdo vivo lo eleva a la categoría de Hombre con todas las letras. Es, fue y será como todos quisiéramos ser.

Perdió únicamente frente a la muerte, no obstante aún vive, soy Pueblo y vive en mí. Lo lloró un Pueblo como hoy lo lloro también yo, porque su trayectoria de vida es un ejemplo para todos en todo. Bueno, no soy dueño de mi vida, y menos de la del prójimo. Me queda la resignación.

 

Imágenes del Trágico Accidente.

 

 

EL HOMBRE Y LA MUERTE

EN LA TUMBA DE JORGE NEWBERY

"Señores:
En nombre del Jockey Club de Buenos Aires, cuya representación honrosa traigo a esta tumba, depongo ante ella el homenaje de las emociones profundas que comparto emociones que ignoro si habré de interpretar va que es difícil hasta lo indecible traducir en palabras el sollozo, sobre todo cuando es la expresión inarticulada de uno de los dolores mas unánimes que hayan conmovido hasta aquí el alma de propios y de extraños, dolor que salva lindes y fronteras, dolor que enluta a humildes y a poderosos, dolor a que nadie escapa, acaso porque cuando se cae de tan alto no quedan pupilas que no hayan visto ni corazones que no hayan sentido como sobre si mismos la angustiosa rudeza del derrumbe ...

Era un héroe intensamente nuestro, ya besado por la gloria y ungido por las almas, este que acaba de írsenos para siempre y a quien una ironía del destino ha fulminado en una maniobra de esparcimiento, apenas si días después de haber hecho relampaguear los diez y ocho quilates de su denuedo en alturas no visitadas hasta entonces ni por hombres ni por águilas.

Aun suenan las vibraciones de aquel gesto supremo que universalizó su nombre. Fue de pronto, sin anuncios previos como para no engendrar esos estados de expectativa que tienen tanto y tanto de amargo. Una visión plena de la gloria; un espíritu de ciencia servido por un corazón de acero ... y allá fue el universitario argentino, a 6000 metros de altura, desplegando sobre el mundo entero el pabellón de la República, sin otro impulso que su amor a la Patria a la ciencia y a la madre; allá fue el patriota, a 6000 metros, jadeando y jadeando, lo mismo que si quisiera - tolérese versos míos:

¡lo mismo que si quisiera robarse el disco del sol para usarlo en la bandera!

Allá fue ... Y al escalar la altura soñada bajo la lumbre del firmamento inmediato, debió suceder que más rítmico y seguro sonaba el pecho del héroe que el motor de la máquina; y he aquí que las dos alas se tiñeron súbitamente de un azul intenso; y la estela blanca del pájaro en marcha fue poniendo entre ellas dos la franja ineludible y para que el símil se integrara, el sol hubo de posarse en el propio sitio que ocupaba el nauta ... y ved, señores, cómo la enseña nacional flotó sobre el mundo entero, quince días atrás, enarbolada por el puño férreo de este gran paladín a quien lloramos ...

Hubiérase dicho que la gloria, como el agua, busca su nivel, y que un hijo de las generaciones actuales hubiera debido cernirse a la misma altura que frecuentó el abuelo de la epopeya, con la sola divergencia de que este último sorprendió a los cóndores en sus nidos y plugo al otro cruzarse con ellos en el piélago sin fin donde revuelan ...

Y ha caído esta gloria, toda nuestra; ha caído el héroe de la sonrisa eterna ha caído con el ala rota, como el ave fastuosa de la leyenda antigua ... Ha caído el atleta manso, el de la hermosa cara plácida y núbil, el que hacia contrastar su alma ruda con la juvenil belleza de su tipo, haciendo pensar todo él en una armadura de hierro recubierta de armiños impecables...; ha caído con el alma puesta en la patria y la pupila fija en los Andes, cuyos picachos estaban destinados a verle duplicar su silueta en el espejo virgen de las nieves eternas, magnífico y erguido, dejando absortas a las cumbres con la primera mirada venida de más alto que ellas mismas ...

Ha caído para siempre el que tenia el corazón abierto a todas las emociones puras y la mano lista para todas las lealtades; el que no necesitó dejar de ser bueno para ser glorioso, y a quien la providencia nos arrebata en las vísperas precisas de su hazaña meridiana, como si hubiera querido ella misma conducirlo de una vez a las alturas mayores de donde no se vuelve, pero donde no se sufre ...

Señoras; señoras que habéis querido poner en este cortejo la desnuda nota de vuestra presencia, como para comprobar una vez más que en la tumba de los paladines no faltaron nunca ni las flores que perfuman el aire, ni esas otras que purifican el alma ...

Señores; señores que me estáis escuchando con el párpado cansado de contener la lágrima que asoma; hombres de todos los núcleos y de todas las clases; obreros; ancianos; niños; mujeres; madres - madres para quien el viajero había asumido ya simbólicas semblanzas de hijo: - si es verdad que las almas vuelan al desprenderse de su mísera envoltura terrenal, ciérnase la suya en la más augusta y plácida de las elevaciones; las aves, sus hermanas, escolten al espíritu que asciende; la paz intacta de los espacios que creara en vida reine por siempre en su postrer refugio; y pliéguese la bandera de la patria en la media asta de los duelos nacionales, porque en el fondo del corazón de la República sangra en esta hora la herida de un desgarramiento verdadero, mientras pasa ante nuestros ojos, como en una pesadilla trágica, la visión de un ave que cae, el ala rota, para retomar en esencia y en llamarada el camino de la luz y de la gloria ..."

Belisario Roldán

"Cuando la sombra de la noche no deje ver con claridad el campo de trabajo de nuestro aeródromo, la silueta de un aeroplano fantástico surcará los aires y nuestro espíritu acongojado dirá: Ahí van los manes de Jorge Newbery, sombra tutelar de los aviadores argentinos".

Tte. Cnel Arenales Uriburu

Jefe de la Escuela Militar de Aviación

 

 

Lecturas recomendadas:

- Jorge Newbery "El conquistador del espacio" por Raúl Larra Edición Homenaje al Centenario del natalicio de Jorge Newbery 1875- 1975 Aerolíneas Argentinas. Buenos Aires 1974.

- Jorge Newbery 1875-1914 el fundador por Instituto Argentino de Historia Aeronáutica Jorge Newbery. Buenos aires 1980.
Bibliografía consultada:

- Jorge Newbery "El conquistador del espacio" por Raúl Larra Edición Homenaje al Centenario del natalicio de Jorge Newbery 1875- 1975 Aerolíneas Argentinas. Buenos Aires 1974.

-Jorge Newbery 1875-1914 el fundador por Instituto Argentino de Historia Aeronáutica Jorge Newbery. Buenos aires 1980.
Historia del País. http://www.historiadelpais.com.ar/

- Jorge Newbery: Ciudadano de Buenos aires. Por José Ré, integrante de laJunta de Historia y Cultura de Floresta. AEMBE pág.: 81.

-Diario La Nación. Martes 27 de mayo de 1975. Pág.: 6

-Artículos periodísticos de la Biblioteca del Instituto Superior Perito Moreno. Moreno 1821. Ciudad de Buenos Aires.

-Belisario Roldán: "Discursos Completos" Ed. Anaconda.

 

CONTENIDOS
  Prólogo
I. Movimiento Nacional Pro Aeronáutica Militar
II. Creación de la Escuela de Aviación Militar
III. Inauguración y Organización de la Escuela Militar de Aviación
IV. La Escuela de Aviación Militar en el Palomar
V. La construcción de la Escuela Militar de Aviación en Córdoba
VI. El nuevo cielo
VII. La Instrucción Académica
VIII. Cincuenta años de un nido de condores
IX. Un Capítulo Aparte: Jorge Newbery
  Bibliografía / Agradecimientos