| Número 24 | Año 10 | Jueves 15 de Diciembre de 2011 |  

 

Psicólogo en la selva: Observación del desempeño de cadetes militares en una maniobra de supervivencia en la selva

Por José Nicolás BERNHARDT (*)


En este artículo voy a describir, de manera breve, mi participación en el ejercicio operativo en la selva “El Talar”, en Reconquista, Santa Fe, hacia finales de mayo del corriente año.


>>> | En este artículo voy a describir, de manera breve, mi participación en el ejercicio operativo en la selva “El Talar”, en Reconquista, Santa Fe, hacia finales de mayo del corriente año.

Este trabajo de campo forma parte de un proyecto que se está desarrollando en el Gabinete Psicopedagógico de la E.A.M., donde se pretende observar al cadete en situaciones reales de adaptación a la vida militar.

La idea de poder contar con indicadores observables de una adaptación exitosa en el ámbito militar, no es un tema de relevancia menor. Además, la observación directa del alumno en actividades militares aporta evidencia sobre las competencias militares necesarias para lograr un mejor desempeño dentro del curso correspondiente.

Básicamente es un estudio de tipo exploratorio, cuyo objetivo es aportar información sobre una temática poco abordada como es el desempeño real del alumno militar en situaciones de simulación controladas, de esa manera poder familiarizarse con un tema poco estudiado para desarrollar métodos a utilizar en estudios más profundos.

La observación realizada apuntaba a registrar el comportamiento de los cadetes. No obstante, se hizo hincapié en algunos conceptos como el modelado (Bandura, 1987), la inteligencia práctica (Stermberg, 1985) y conocimiento tácito y parámetros grupales como las etapas de formación de los grupos, toma de decisiones y el ejercicio del mando.

El objetivo general del trabajo de observación realizado en el Ejercicio Operativo en Reconquista, era registrar el comportamiento de los cadetes en una situación fuera del contexto educativo clásico en el que se desenvuelven cotidianamente. Si bien, ellos tienen entrenamiento en instrucción militar dentro de la E.A.M., lo que cambia aquí es el contexto en el que tienen que desempeñarse y la aplicación de lo aprendido a una situación particular de supervivencia en la selva.

Antes de avanzar en el desarrollo de la vivencia propiamente dicha, voy a exponer, sintéticamente, los conceptos que he considerado como importantes en esta observación.

El aprendizaje por modelado es, básicamente observacional. Un individuo o grupo actúa como modelo al realizar una conducta-estímulo para los pensamientos, actitudes o conductas de otro individuo o grupo que observa la acción. Según Bandura (1987) gran parte del aprendizaje humano se realiza por medio del aprendizaje por observación.

En término generales podemos resumir sus funciones en adquirir nuevos patrones de respuesta, fortalecer o debilitar respuestas y/o facilitar la ejecución de respuestas ya existentes en el repertorio del sujeto.

Es importante tener en cuenta que gran parte del aprendizaje, dentro del ámbito militar, se produce por modelado de conductas de los cadetes de año superior y/o de los Oficiales Instructores que actúan como modelo de aquello que se espera de los subalternos.

En relación a la inteligencia práctica, podemos decir que es considerada una de las teorías modernas de la inteligencia (Sternberg, 1997) y puede ser definida como una aptitud para resolver problemas definidos de forma imprecisa, que surgen en la vida cotidiana y para los cuales no existe una solución clara y explícita (Wagner 1994). A su vez, este constructo se evalúa a través del conocimiento tácito (Polanyi, 1966), que hace referencia al “saber hacer”, adquirido a partir de la experiencia y es de naturaleza procedural, es decir, está vinculado a la acción y aumenta con la adquisición de experiencia (Forsythe et al., 1998; Sternberg et al., 1993 op cit.). En este sentido, toma la forma del saber cómo más que del saber qué. Dentro del ámbito militar, el conocimiento tácito, se vincula con cómo y cuándo ejercer el liderazgo, cómo utilizar la influencia directa e indirecta para el cumplimiento de una misión, etc. (Horvath, Forsythe, Williams, McNally y Sternberg, 1999), aspectos estos que son aprendidos mediante procesos de modelado de conductas, es decir, la capacidad para liderar se aprende mientras se realiza el trabajo en el campo de acción (Hedlund, Sternberg y Psotka, 2000).

El conocimiento de las características y de las dinámicas de grupos resulta fundamental en el marco de la Instrucción Militar, teniendo en cuenta que la convivencia es grupal, que existe la división de funciones y de roles, que el grupo sirve como apoyo para la tarea y el logro de las metas. Tener noción de lo grupal tampoco es perder la individualidad, sino simplemente actuar como engranajes de una pieza mayor, para lo cual es necesario cierto sentimiento de pertenencia hacia el grupo. Para este apartado, sólo se considerarán las etapas de formación de los grupos y algunas de las funciones principales de los mismos que tienen relevancia en el ejercicio observado.

Según un modelo de desarrollo de grupos muy citado, los mismos atraviesan 5 etapas (Tuckman, 1965; Tuckman y Jensen, 1977). Estas etapas se entienden como un proceso que atraviesa el grupo y en las cuales los comportamientos del mismo son diferentes a medida que se desarrolla.

En este sentido, es posible considerar las diferentes etapas de formación de un grupo en relación a un mismo curso durante su trayecto por los 4 años de formación. No obstante, en este trabajo se consideró las etapas de formación en relación a los grupos formados durante el ejercicio operativo, es decir, como proceso de adaptación del grupo a una situación en particular.

La primera etapa se denomina formación y se caracteriza por la incertidumbre sobre el propósito y el liderazgo del grupo, por lo tanto las actividades deben enfocarse a definir objetivos y funciones dentro del mismo. Por el contrario, la segunda etapa, la de adaptación, se caracteriza por el conflicto y el enfrentamiento donde puede existir competencia por las tareas deseadas y desacuerdos sobre los comportamientos y responsabilidades apropiados en relación a la tarea. En esta etapa, cobra relevancia la redefinición de las tareas y de las metas del grupo. La de regulación, considerada la tercera etapa, se caracteriza por la cooperación y colaboración. Es aquí donde comienza a generarse, de manera significativa la cohesión del grupo. Suele haber intercambio de opiniones y esfuerzos activos por alcanzar metas comunes. El sentimiento de pertenencia se evidencia en el compromiso por parte de los miembros del grupo. Se establecen funciones como el liderazgo y se aceptan las normas grupales. La etapa del desempeño, es aquella en la que el grupo es por completo funcional. Aquí se establece la estructura del grupo y se aceptan las funciones de cada integrante. Las energías están dirigidas hacia la consecución de las tareas que aceptó.
La desintegración del grupo, considerada la última etapa, supone la terminación de las actividades del grupo. Cabe destacar que no todos los grupos atraviesan esta etapa. Puede estar marcada por emociones positivas por el éxito conseguido o, por el contrario, puede provocar sentimientos de pérdida o de decepción.

En relación a las características del los grupos, se ha tomado como la más relevante a la cohesión grupal, entendida como la fuerza que hace que los miembros permanezcan en el grupo y es mayor que las fuerzas que los impulsan hacia fuera de él, es decir, es el grado con que los miembros de un grupo se sienten atraídos mutuamente. Algunos de los factores que influyen sobre la cohesión grupal son la claridad de las metas grupales y el estilo de liderazgo ejercido.

Desarrollo de la maniobra

En este apartado haré una descripción de los eventos ocurridos en el ejercicio operativo de reconquista y la vinculación de los conceptos antes mencionados con el desempeño de los cadetes en la misma.

Se realizó una formación previa a salir de maniobras. El Padre César Tauro pronunció palabras de aliento en relación a la actividad que estábamos por vivenciar. Mi experiencia con estas charlas, con las palabras de aliento, motivación y el sentido de la tarea, siempre fue vista y vivida desde fuera, como un observador no participante, mientras que en esta oportunidad lo experimenté desde “adentro”, es decir, formando parte del equipo de trabajo y del personal involucrado, sintiendo el compromiso de que parte de las actividades y consecuencias dependían de mi labor. Teniendo en cuenta de que, posiblemente, desde el mundo del cadete se experimentan estas actividades de esa manera, podemos pensar que la charla motivadora tiene un sentido diferente al que se observa desde fuera, es decir, las palabras de Fe, de fortaleza espiritual resuenan con mayor presencia cuando se está comprometido en la misión. El sentido de dichas palabras apunta a fortalecer el espíritu y generar una sensación de compromiso no sólo con la tarea sino también con el equipo de trabajo, lo cual puede repercutir en afianzar más el sentimiento de pertenencia y de cohesión grupal.

El objetivo adicional de esta primera etapa de despliegue, con las charlas motivadoras de los Oficiales Instructores, del Padre y del Jefe de Compañía, apuntan a que el cadete pueda pensar en la maniobra como una experiencia importante en su formación, donde debe aprender y/o mejorar su situación y generar conocimientos fundamentales para el progreso en su carrera militar.

Es necesario tener en cuenta que la motivación es un constructo teórico y, como tal, requiere de indicadores como la ejecución y la energía demostrada en la acción (esfuerzo, perseverancia, logros, etc.), aspectos estos que pueden observarse en las actividades realizadas en la maniobra.

El Ejercicio Operativo Reconquista se realizó en lugar selvático, aunque el mismo no goza de una vegetación frondosa ni exuberante. El clima rondaba los 20º durante el día y no había una cantidad considerable de mosquitos en el ambiente, es decir, no hubo dificultades ambientales que impidan las tareas previstas para la maniobra.

El primer día es, básicamente, de traslados de víveres, provisiones y el material para armar el campamento.

Antes de ir hasta el puerto donde embarcaríamos hacia el campamento, estuvimos en la III Brigada Aérea. En esta primera instancia, tomaron protagonismo los Suboficiales Comando (tanto de Reconquista como de la E.A.M.) quienes daban la primera instrucción y clase del curso sobre cómo armar una mochila de campaña mientras los cadetes observaban con atención, ya que ellos deberían confeccionar su propia mochila siguiendo los procedimientos que el suboficial enseñó previamente.

Cabe destacar que la modalidad de armado de la mochila implicaba poner en funcionamiento las Funciones Ejecutivas de planificación, praxias ideomotoras (capacidad para aprender por modelado una actividad que implica pasos consecutivos para llevarse a cabo con éxito), es decir, acciones que implican un orden lógico y no pueden alterarse los mismos.

Asimismo, esta actividad implica la capacidad para aprender y planificar los pasos a seguir y luego poder reproducirlos. Este aprendizaje se produce por modelado y moldeamiento de conductas, es decir, descomponer una conducta compleja en varios pasos por separado, facilitando la ejecución. A esta serie de pasos hay que adicionarle la presión que el Suboficial instructor ejerce, es decir, marcando el tiempo y verbalizando constantemente para presionar al cadete. Esta actividad debe ser realizada rápidamente. Cada grupo de cadetes tiene un líder designado que debe ser el nexo comunicacional entre el Suboficial instructor y el grupo de cadetes, es decir, debe ejercer un estilo de liderazgo que influya sobre sus seguidores para poder cumplir las actividades propuestas. Posiblemente, un estilo transformacional sería eficaz debido a la flexibilidad del abordaje al considerar tanto la conducta, los rasgos y la situación como variables que influyen en el ejercicio del liderazgo. Se podría pensar en cierta predominancia del estilo de liderazgo basado en la Inspiración, para generar expectativas, fomentar espíritu de grupo y el basado en Estimulación Intelectual debido a la situación de aprendizaje que están realizando, es decir, poder ver más allá de las metas concretas de cada actividad. Este tipo de Dominio se caracteriza por hacer pensar a los seguidores nuevas soluciones o nuevos abordajes de problemas habituales, es decir, apunta a fomentar la creatividad no sólo intelectual sino también conductual en términos de inteligencia práctica. Por lo tanto es un componente fundamental de liderazgo en situaciones críticas.

La primera observación en el terreno se vincula con la delegación de funciones en cadetes líderes, cuya función es la de organizar a los cadetes que tienen en su grupo, así como también distribuir las funciones específicas de cada uno. Algunos puntos de importancia aquí se refieren al criterio utilizado para tomar decisiones y a la manera de comunicar las directivas, es decir, la claridad y especificidad en la orden que emiten.

La navegación constituye una actividad fundamental dentro de la maniobra. Los cadetes ya han realizado navegación en el I curso cuando tuvieron la maniobra de La Cruz. La diferencia radica en el tipo de terreno en el que deben realizar la navegación, es decir, aquí deben ajustarse a los parámetros de la selva, el agua, la humedad, el barro, el clima, el tipo de vegetación, etc.

Su preparación, a lo largo de la carrera, debe contemplar diferentes tipos de terrenos y climas, ya que los destinos que se les pueden asignar, ya como oficial, son variados.

El realizar las actividades bajo presión cumple una función adaptativa, no sólo para la vida como cadete sino también para su vida como oficial, teniendo en cuenta que podrán ejercer funciones de conductores en lugares como Haití, Chipre, etc. Hay que tener en cuenta que estos lugares están en constante desequilibrio social y son víctimas de catástrofes naturales que alteran el orden de las condiciones y de la calidad de vida. Por lo tanto la flexibilidad es un concepto central a trabajar. Todas las soluciones que aquí puedan desarrollar servirán de parámetro para futuras situaciones de desempeño. En este sentido, se está entrenando procesos vinculados a la inteligencia práctica que, según Sternberg, implica una selección de respuesta de adaptación al medio, basado en la utilización de soluciones anteriores.

Durante la navegación propiamente dicha, los cadetes debían emplear habilidades vinculadas al manejo de grupos, como por ejemplo de organización, coordinación y comunicación grupal. Estas habilidades son fundamentales para garantizar el logro de las metas y la eficacia del grupo en su desempeño, ya que son procesos para transmitir ideas, órdenes y realizar una división de tareas que resulte funcional. Estos parámetros grupales son importantes al momento de tomar decisiones cuyas consecuencias sean beneficiosas para el grupo y el logro de los objetivos. Cabe destacar que el grupo, en esta etapa, está en su fase de formación y adaptación, es decir, los cadetes deben enfocarse en definir los objetivos y la manera de lograrlos, así como también hacer la división de las tareas.

En una primera instancia de la navegación y, particularmente en uno de los grupos observados, se notaron ciertas dificultades para llevar a cabo la actividad. Es necesario considerar que estas dificultades también obedecen al proceso de adaptación esperable en este ejercicio operativo.

Como todo proceso, se espera que mediante la instrucción correcta y la claridad de las consignas puedan ir mejorando su desempeño en las distintas actividades propuestas en las maniobras.

La situación planteada por los Instructores (Oficiales y Suboficiales) estaba claramente definida en términos de funciones y roles que debían asumirse, objetivos que debían ser completados y beneficios que aportaría a su formación como cadete de la E.A.M y futuro Oficial de la Fuerza Aérea. Por lo tanto las actividades estaban planteadas en concordancia con la etapa de formación de grupo en que se encontraban los cadetes en el ejercicio operativo.

No obstante eso, podría pensarse que, en las primeras aproximaciones a una tarea novedosa, los cadetes necesitan parámetros más claros para actuar, es decir, cuando la situación es demasiado ambigua parecen improvisar sin una base sólida de conocimientos específicos de la situación. Entonces, una de las primeras indicaciones pertinentes era la de recabar información de la situación, del contexto y del propio grupo que se tiene a cargo como cadete líder del mismo.
Una observación frecuente en la maniobra, se vincula con la dificultad de los cadetes para ponerse en situación, es decir, para experimentar el ejercicio operativo como situación real de aprendizaje. Podría pensarse que, en esta primera etapa, faltó vivenciar la situación ficticia como situación real, para así poder tomar plena conciencia de sus aprendizajes en las tareas a realizar (distracciones, falta de concentración, etc.). Por momentos parecía que el cadete se concentraba más en pasar los cinco días que en vivenciar el momento de aprendizaje experiencial sumamente útil para su vida militar.

Cuando el suboficial Instructor observaba que su grupo estaba desorganizado, detenía la navegación y realizaba una disertación para influir sobre la motivación de los cadetes.

Algunos de los indicadores de importancia observados durante la navegación fueron la energía, la iniciativa para la acción y la toma de decisión en situaciones críticas, lo cual influye en la utilización de un criterio adecuado a la situación a la hora de actuar. Esto se hizo evidente cuando tenían que cambiar de funciones entre los cadetes de un mismo grupo debido a que la tarea implicaba un gran esfuerzo físico, como llevar la camilla y/o abrir el camino con machete, por lo tanto los que cumplían dichas funciones debían ser reemplazados con regularidad para no agotar todas sus fuerzas. En este sentido, los miembros del grupo, habían utilizado un criterio de reemplazo de acuerdo a un intervalo de espacio, es decir, cada determinado número de metros caminados cambiaban de cadetes en las funciones mencionadas. De acuerdo a esto, el Suboficial instructor planteó una hipotética situación: ¿Qué pasaría si en un tramo para llegar a la distancia estipulada para cumplir el intervalo de espacio se tarda horas en vez de minutos?. En otras palabras, se les estaba sugiriendo la utilización de un criterio más adecuado a la situación, es decir, proponer un intervalo de tiempo para cambiar de funciones, lo cual sería más equitativo para los miembros del grupo, ya que cada un período de tiempo determinado necesariamente cambiarían de roles. Ante el señalamiento mencionado, los cadetes entendieron la lógica de la división y rotación de tareas, utilizando un criterio funcional a la situación.
Dentro del grupo de navegación y patrulla, debe existir comunicación constante entre los miembros, aunque no sea de predominancia verbal en algunas oportunidades. El Jefe de patrulla debe saber qué hacen sus subalternos y establecer, de manera clara, los parámetros sobre los que van a actuar y desempeñar su labor.

Otro de los factores que intervienen en la navegación, no sólo como motivación sino cumpliendo una función específica, es el pasaje aéreo de los Pucará. En efecto, los cadetes deben mostrarse para ser vistos por el avión (si el ejercicio está orientado al rescate), o bien ocultarse si se está realizando una simulación de evasión y escape. Esto genera consecuencias positivas, debido a que aumenta la motivación de los cadetes que se evidencia en la energía demostrada para seguir con las actividades.
Posteriormente comenzó otra etapa de la navegación en la que los cadetes estaban divididos en 4 patrullas de 13 cadetes cada una aproximadamente.

Aquí cobraba protagonismo el jefe de patrulla designado, quien debía brindar directivas claras y ejercer un estilo de liderazgo que influya sobre el grupo y permita una organización eficaz. Esta necesidad se evidenciaba cuando los cadetes debían detenerse y armar la mochila de la manera en que le habían enseñado, es decir, necesitaban alguien que coordine sus acciones y sea un integrador de funciones para actuar como equipo de trabajo. Otra de las funciones de relevancia del coordinador era no sólo la de tomar el tiempo de cada tarea sino también de establecerlo previamente, es decir, cada acción tenía que tener un tiempo determinado.

Otra observación relativa a la interacción grupal se vincula con la comunicación y el ejercicio del mando entre ellos, particularmente en los aspectos referidos a las habilidades para coordinar grupos como por ejemplo tomar decisiones, resolver conflictos, etc. No obstante es entendible que están realizando un aprendizaje en el ejercicio del mando y en la transmisión de órdenes de manera clara y precisa, por lo que este ejercicio tiene un gran valor para la puesta en práctica de estos aspectos. Estas habilidades eran algunas de las que más costaban ejercer a los cadetes de II curso.

En este sentido, el coordinador debe lograr que el subalterno le responda como jefe de patrulla, para que, de esa manera, el equipo funcione y sea eficaz en la ejecución de la actividad.

Otro aspecto observado se relaciona con la reacción emocional (de algunos cadetes) cuando el cansancio y la poca motivación predominan. Estas reacciones se evidenciaban cuando eran sometidos a “presión verbal”, es decir, frases y preguntas que los ponían en falta y hacían explícito el error en el proceder del jefe de patrulla. Estos aspectos eran evidenciados, de manera específica, en las respuestas cortantes, el tono de voz que denotaba poca simpatía por las correcciones del Instructor Comando y su rostro expresaba el desgano. Es necesario comprender que el cansancio y la situación de maniobra en sí misma son variables que van a influir sobre el estado anímico de los cadetes. No obstante, es una manera de ir entrenando la voluntad. En el ejercicio operativo, toda acción emprendida y toda actividad propuesta tiene su objetivo de aprendizaje.
A continuación, visitamos el lugar donde debían construir los refugios en los cuales pasarían el resto del ejercicio operativo.

Estaban divididos en 4 grupos y ubicados en diferentes lugares.

La isla tiene más vegetación, arbustos y árboles más exuberantes y frondosos. No obstante, hay lugares donde es posible establecer un refugio grupal. Además debían de decorar su refugio con mesas, asientos, hoguera y demás mobiliario funcional.

Cada grupo armaba su establecimiento de manera particular, es decir, no había una modalidad exclusiva de construcción, sino que debían armar su refugio de tal manera que les sea operativo y funcional para pasar los próximos días de la maniobra. Para esto también debían tener en cuenta el terreno particular de la isla que les había tocado para asentarse.

Los cadetes, para lograr la eficacia del grupo, debían trabajar en equipo, es decir, tener un compromiso total con las metas asumiendo la responsabilidad individual dentro del contexto grupal, asimismo el jefe de patrulla debía establecer la división de tareas.

Un aspecto observado, vinculado con la cohesión grupal, es la proxémica entre sus miembros. Este aspecto hace referencia al espacio interpersonal y la distancia que guardamos en relación a otras personas.

En uno de los grupos, particularmente en el que estaban todas las mujeres, se observaba una mayor proxémica entre sus miembros, lo cual también podría ser un indicador de mayor grado de cohesión grupal. Estos aspectos influyen en la solidez del grupo, es decir, un grupo con estas características es más difícil de quebrarse o perder su motivación ante situaciones adversas.

Al llegar al primer refugio encontramos un grupo de cadetes dispersos, poco motivados y con poca activación conductual, mientras que dentro del mismo grupo había cadetes que estaban trabajando activamente. Los primeros argumentaban su descontento con la situación, es decir, que cualquier estímulo aversivo que dificultaba la adaptación al terreno, sobrepasaba la tolerancia a la frustración y generaba estas actitudes mencionadas. . Este tipo de conductas y/o actitudes son, en general, esperables a esta altura del ejercicio operativo debido al desgaste físico y a las exigencias de la maniobra.
Cuando se les pidió que colaboraran en el armado del altar para la misa, cambiaron de postura conductual y de actitud, como si un estímulo novedoso con una directiva clara y precisa les brindara un sentido. Entonces, ante un estímulo novedoso, dentro de una situación rutinaria y agobiante para la persona, es posible lograr la activaron conductual, el cambio de actitud y de predisposición. Esto se evidenciaba en la rapidez con la que actuaban, la claridad en su comunicación para transmitir ideas y órdenes para establecer el altar. Además, también se observó la participación de la mayoría de los cadetes en la misa ofrecida por el Padre.

Al día siguiente, los refugios estaban mejor preparados. Los cadetes habían ajustado algunos aspectos en su organización y en la división de tareas. Esto se evidenciaba en los elementos que habían construido cada grupo para hacer funcional su refugio.

Otro de los grupos había mejorado notablemente su desempeño en cuanto a la solidez de su refugio, debido a que los refugios individuales y grupales tenían mejor consistencia, además de haber agregado una mesa y algunos elementos que hacían que su refugio sea más funcional y cómodo (pequeño estante para depositar los machetes, tendedero para la ropa, etc.).

En términos generales, el objetivo es que puedan subsistir en la selva de la mejor manera posible, es decir, refaccionando su hábitat y haciendo modificaciones que permitan romper la rutina.

Finalmente llegamos a la navegación fluvial, para lo cual los cadetes habían realizado balsas para 4 personas aproximadamente y ese era el momento de ponerla a prueba.

El resto de los cadetes se dividió en 2 grupos numerosos y realizaban la navegación en balsas redondas infladas. Entraban 20 cadetes por balsa aproximadamente. Cabe destacar que no todo el tiempo iban dentro de la balsa, sino que por momentos debía nadar agarraos de la misma. En esta etapa, resulta fundamental generar motivación en el grupo, ya que el cansancio físico es una de las variables que más influye en el desempeño. Asimismo, el cansancio psicológico (actividad rutinaria que agota) y la necesidad de saber que la maniobra está próxima a terminar es otra de las necesidades de los cadetes.

Aquí podía observarse habilidades referidas a la coordinación de grupo y equipo de trabajo al realizar acciones como remar todos juntos, motivar a su gente (por ejemplo cantando), observar el cansancio y rotar funciones, etc.

El clima, el agua, la temperatura, el esfuerzo físico y la resistencia psicológica, en esta última etapa, son variables que determinan el desempeño en esta última prueba y, además ponen a prueba el temperamento, el control de los impulsos y la tolerancia a la frustración.

Para sintetizar algunos puntos, podemos decir que los cadetes necesitaban instrucciones claras, precisas y directivas para activarse en las distintas actividades que realizaban. En esta etapa el cadete necesita constante supervisión para funcionar de manera operativa. La participación en la maniobra del Instructor (tanto Oficial como Suboficial Comando) juega un rol fundamental, ya que el grado de activación de cada grupo de cadetes depende, en buena medida, de la participación del Instructor motivando y generando iniciativa.

Como ya se ha mencionado, el rol del aprendizaje por modelado es fundamental dentro de este tipo de ejercicios operativos. Por lo tanto la figura del Instructor como modelo en la correcta realización de las actividades es para destacar.

De la misma manera, cobra relevancia el conocimiento tácito que el cadete de II curso ya tiene incorporado y que comienza a implementar en este ejercicio operativo.

La motivación, en los subgrupos de cadetes, se manifestaba en la activación conductual, en la perseverancia para realizar las actividades y en el esfuerzo por alcanzar las metas. Cabe destacar que estas variables estaban, en alguna medida, sujetas al desempeño del jefe de patrulla, es decir, al estilo de liderazgo y a la claridad con que impartía las órdenes y las directivas para el equipo. Aquí es donde se observaba la utilización del conocimiento tácito militar, es decir, de aquello que habían aprendido sobre el ejercicio del liderazgo y el cómo hacerlo.
En términos generales se observó un buen desempeño de los alumnos, teniendo en cuenta que es su primera aproximación a este tipo de terrenos.

En futuros ejercicios operativos, se propone establecer competencias necesarias para cada curso y observar si las mismas, para un determinado curso, son necesarias pero no suficientes para el curso siguiente.

(*) Licenciado en Psicología, miembro del Gabinete Psicopedagógico de la E.A.M.

Galería de imágenes (para maximizar haga clic en la foto).