| Número 24 | Año 10 | Jueves 15 de Diciembre de 2011 |  

 

La misión de la Escuela de Aviación Militar

Por el Cadete de IV Año Emiliano CASTAÑO

La Escuela de Aviación Militar tiene la misión de reclutar y formar al personal militar superior, es decir los futuros conductores de la Fuerza Aérea Argentina, en otras palabras, formar líderes en el amplio sentido de lo que ello implica, puesto que el líder, como tal, debe influir positivamente en el destino de la fuerza.


>>> | Si se observa el comportamiento de las sociedades, se pone de manifiesto que el mismo está regido por sus líderes naturales.

En algunos casos se aprecia que en el grupo hay compañerismo y en otras ocasiones se observan diferencias. La variable entre ambas situaciones es la influencia del líder, el cual regula el comportamiento de los demás.

El líder no es necesariamente el jefe, ya que este, está identificado por el poder y la investidura, en cambio el líder se identifica por su autoridad moral, el poder de convencimiento como así también la habilidad y el conocimiento para el logro de los objetivos.

Cuando las cualidades del líder son atributo del jefe, el éxito en el combate está asegurado, en caso contrario, el fracaso es inminente.

Pero para que el jefe imprima un liderazgo eficiente en su tropa, es necesario que conozca el camino a seguir  ya que no hay peor líder que aquel que es errático, que cambia las ordenes constantemente, que no es consistente en sus acciones, o que se deja influir por las opiniones de los demás, que se altera por el temor o por sus propias pasiones.

Es necesario también tener subalternos, puesto que nunca en la historia de la humanidad, algún líder ha ganado una batalla peleando solo. Para lograrlo requiere de su ejército, y para que este funcione necesita una estructura de mandos (oficiales, suboficiales y soldados). La mejor manera de destruir a las Fuerzas Armadas es ignorando dicha estructura.

Interferir en la esfera de acción de los subalternos es nefasto para la realización del objetivo.

Se debe recordar que el liderazgo es una condición personal y como tal, no es compartible.

La única manera de lograr la lealtad de los subordinados, es ofrecer la misma lealtad a ellos.

Esta virtud compartida se genera con el compromiso del jefe a cada uno de los subordinados. Compromiso que debe ser similar de los subordinados con su jefe. Este compromiso de apoyo y protección genera el espíritu de equipo, espíritu que se ve reforzado por la existencia de una causa común, la defensa de la patria.

Pero para ejercer el liderazgo se hace imprescindible de la autoridad moral, aptitud que se ve reflejada en la calidad moral del líder y la consistencia entre sus palabras y sus acciones.
Una manera de destruir la relación entre el jefe y el subordinado es el abuso del poder, que se manifiesta por reprimendas en público, burlas o cualquier otra acción que desacredite la personalidad del subordinado ante sus colegas o ante él mismo.

El buen líder manifiesta bondad a todos sus subalternos, pues está convencido de la utilidad de estos últimos y conoce sus virtudes y llega a apreciarlos como compañeros de la misma fuerza.

Tratar de mandar en base al terror es la peor de las estrategias.

El líder debe ser el primero en afrontar los riesgos. Esto hace que sus seguidores se sientan protegidos y alentados. La autoestima del líder es un elemento indispensable para afrontar los peligros.

Es importante reconocer que una vez logrado el objetivo, desaparece la necesidad del guía y es el momento de despedirse  ya que  el hombre de valor puede a veces ocupar puestos de importancia, pero no gana nada cuando los toma, ni pierde nada cuando los deja.

Por último, nadie puede guiar a un grupo eficientemente sin contar con la confianza en uno mismo, que permite sentir la seguridad en las acciones, sin tener que buscar el consenso y la aprobación de los demás, esto es la parte esencial de las virtudes del líder que proyecta la Fuerza Aérea Argentina para conducir sus destinos.

 

 


 

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