En el ámbito aeronáutico, la precisión en la medición de la posición vertical de una aeronave es un factor crítico para la seguridad operacional y la separación del tráfico aéreo. Para determinar esta posición se utilizan los altímetros barométricos, los cuales calculan la altitud basándose en la presión atmosférica circundante. Dependiendo de la fase del vuelo y de las necesidades del piloto, existen tres ajustes altimétricos principales: QFE, QNH y QNE. Cada uno de ellos emplea una referencia de presión distinta, lo que modifica por completo la lectura en los instrumentos de a bordo.
QFE: La “altura” sobre el aeródromo.
El ajuste QFE toma como referencia la presión atmosférica medida directamente en la superficie de un aeródromo específico. Al calibrar el altímetro con la presión local de la estación, el instrumento indicará cero (0 metros) cuando la aeronave se encuentre en tierra.
Durante el vuelo en las inmediaciones del aeropuerto, el altímetro refleja la ALTURA real de la aeronave con respecto al nivel de dicha pista. Históricamente, este sistema fue muy utilizado en operaciones militares y vuelos locales. Su principal ventaja radica en que simplifica las maniobras de despegue y aterrizaje al permitirle al piloto conocer con exactitud la distancia vertical que lo separa del suelo de su base, eliminando la necesidad de realizar cálculos mentales. Sin embargo, en la aviación civil moderna su uso ha quedado relegado frente a sistemas más sofisticados.
QNH: La “altitud” sobre el nivel del mar.
El QNH es el ajuste más utilizado en la aviación civil global a bajas altitudes. Consiste en la presión atmosférica medida en el aeródromo pero corregida y reducida matemáticamente al nivel medio del mar (MSL, Mean Sea Level), asumiendo las condiciones de la atmósfera real de ese momento.
Cuando una aeronave se encuentra en tierra y su altímetro está regulado con el QNH local, el instrumento no marcará cero, sino la elevación real del aeropuerto sobre el nivel del mar. En vuelo, el dispositivo indicará la ALTITUD de la aeronave. Este parámetro es fundamental para la navegación general, ya que la cartografía aeronáutica expresa la altura de los obstáculos geográficos (como montañas, antenas o edificios) tomando como referencia el nivel del mar. Al utilizar el QNH, el piloto puede asegurar una separación vertical adecuada respecto al terreno y a otras aeronaves que operen en la misma región.
QNE: El estándar para niveles de vuelo.
A diferencia de los anteriores, el QNE no se basa en una presión meteorológica medida en tiempo real en la superficie. Consiste en un valor teórico y fijo correspondiente a la presión de la Atmósfera Estándar Internacional (ISA): 1.013,25 hectopascales (hPa).
Este ajuste se emplea obligatoriamente cuando una aeronave asciende y cruza una altitud específica denominada Altitud de Transición. A partir de ese momento, el altímetro deja de medir la altura o la altitud y pasa a medir NIVELES DE VUELO (FL). Si el piloto aplicara el ajuste QNE estando detenido en la pista, el instrumento marcaría la Altitud de Presión, una distancia matemática teórica que rara vez coincide con la elevación geográfica del lugar.
La gran utilidad del QNE se manifiesta en los vuelos de ruta a gran altura. Dado que la presión atmosférica varía constantemente según las condiciones climáticas de cada región, si los aviones en crucero utilizaran el QNH de las distintas ciudades que sobrevuelan, sus lecturas de altitud fluctúa de manera caótica. Al unificar todos los altímetros bajo la misma presión estándar, se garantiza que todas las aeronaves midan el espacio bajo una misma «regla invisible», permitiendo pasillos de separación vertical sumamente precisos y previniendo colisiones en el espacio aéreo superior.
Dato de color
Como dato de color se puede agregar al radio altimetro. Mientras que el QFE, QNH y QNE dependen de las variaciones y aproximaciones de la presión del aire, el radioaltímetro (también conocido como altímetro de radar) funciona mediante un principio físico completamente diferente: la emisión de ondas de radio.
Este sistema consta de una antena transmisora y una receptora instaladas en la panza del avión. El equipo emite una señal de radio de alta frecuencia hacia el suelo y mide con extrema precisión el tiempo que tarda el eco de esa señal en rebotar en la superficie terrestre y regresar a la aeronave. Dado que las ondas de radio viajan a la velocidad de la luz, el sistema calcula de forma instantánea la distancia real y exacta hacia el obstáculo que se encuentra inmediatamente debajo del avión.

